Materia Gris

No entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela. El científico encuentra su recompensa en lo que Henri Poincare llama el placer de la comprensión, y no en las posibilidades de aplicación que cualquier descubrimiento pueda conllevar. No podemos resolver problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando los creemos. Cuando a Einstein le preguntaron, qué armas se emplearían en la tercera guerra mundial contesto: " No lo se, pero en la cuarta se usarán palos y piedras" Algo he aprendido en mi larga vida: que toda nuestra ciencia, contrastada con la realidad, es primitiva y pueril; y, sin embargo, es lo más valioso que tenemos. El sentido común no es más que un depósito de prejuicios establecidos en la mente antes de cumplir dieciocho años. En la medida en que las proposiciones de las matemáticas se refieren a la realidad no son ciertas y en la medida en que son ciertas no se refieren a la realidad. Usted cree en un Dios que juega a los dados, y yo, en la ley y el orden absolutos en un mundo que existe objetivamente, y el cual, de forma insensatamente especulativa, estoy tratando de comprender[...]. Ni siquiera el gran éxito inicial de la teoría cuántica me hace creer en un juego de dados fundamental, aunque soy consciente de que sus jóvenes colegas interpretan esto como un síntoma de debilidad.

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sábado, 5 de enero de 2008

Libertad o Torura

-¿Por qué lo hiciste?. No te ofendas pero... a mi parecer fue un poco desastre, quizá no al principio pero, ahora... ¿qué pretendías?.

-Ni yo mismo lo sé.

-A veces pienso en ello, se te veía tan ilusionado cuando empezaste con esto... Debe ser duro ver tu sueño hecho trizas, todo tu esfuerzo, tu trabajo. Con sinceridad, ¿te arrepientes?.

-Eso nunca. Y sé que quizá parezca extraño pero, incluso con tan catastrófico resultado, mi proyecto me sirvió para aprender algo.

-¡Vaya!, me sorprende.

-Dime, amigo: ¿qué causa en ti tanta sorpresa?.

-¡Tú los creaste!, les diste la vida, y hoy por hoy apenas algo más de la mitad te son fieles. Dudan, dudan y dudan, como si temiesen creer en algo en lo que resulte difícil creer, y se olvidan de ti, cuando es gracias a ti que respiran, ríen, aman... No llego a comprender qué pueden haberte enseñado, cuando tú lo has dado todo por ellos, y nunca supieron apreciarlo.

-Pareces muy seguro de lo que dices pero... quizá no lo hice tan bien.

-Tonterías.

-¡Míralos!, ¡no son felices!. Lo tienen todo y no lo ven, sueñan con cosas inalcanzables los unos, y los otros, que tienen éstas en sus manos, sueñan con otras que se les escapan. Sólo ven el error en el ojo ajeno, son egoístas y se envidian los unos a los otros.

-Cierto, y nunca lo entenderé.

-Es más, todos y cada uno tienen una pequeña razón, al menos, para sonreír, por pequeña que sea. Y a veces la olvidan y lloran, se sienten tristes... incluso llegando a buscar la salida fácil.

-Sé a lo que te refieres, ¡qué necios son!.

-¿Verdad?. No hacen sino sembrar el mal, con guerras, torturas... Algunos se creen superiores y someten al resto, como si de seres inferiores se tratase. Violan, roban, se matan entre ellos...

-Locos...

-No, amigo, loco yo. Culpa mía la de hacerles nacer condenados.

-¿Condenados?, no entiendo.

-Condenados, sí, condenados a ser libres, a poder elegir qué hacer y cuándo hacerlo, ahí está la clave de su egoísmo y desprecio por el resto. Condenados a tener esperanza, a soñar... Es por eso que son víctimas de su propia libertad.

-Pero... tú dijiste que la clave era eso, la libertad, que les haría diferentes, mejores.

-Me equivocaba.

-Resulta tan extraño...

-Lo sé, pero piénsalo.

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