La deteriorada salud de Betancourt y otros rehenes en poder de las FARC ha generado inquietud en América Latina, donde los presidentes de Nicaragua, Argentina y Perú se sumaron a los esfuerzos del Gobierno francés para su liberación.
El presidente saliente de Argentina Néstor Kirchner ofreció "ir a la selva" de Colombia para negociar con los jefes de las FARC, según lo reveló Juan Carlos Lecompte, esposo de la ex candidata secuestrada, según informó ayer el periódico argentino Perfil y Radio 10.
Lecompte le comentó que "los secuestrados estaban en las últimas" y las fotos y las cartas que recibieron "los muestran prácticamente desahuciados", a lo que Kirchner le respondió, según su relato: "Yo dejo el Gobierno el lunes, queda mi esposa (la presidenta electa Cristina Fernández), y yo puedo ir a la selva".
Por su parte, el mandatario nicaragüense Daniel Ortega reveló la víspera que Sarkozy le pidió interceder por la rehén ante el líder de las FARC, "Manuel Marulanda".
"El presidente de Francia puede contar con toda mi disposición, mi voluntad para contribuir en una acción humanitaria como esta", aseveró Ortega, un ex guerrillero izquierdista que gobernó en los años 80 y volvió al poder en enero pasado.
El mandatario aludió a su amistad con "Marulanda" recordando que hace cinco años visitó su campamento en Colombia para entregarle la orden "Sandino", a nombre de su partido Frente Sandinista. Por su parte, el mandatario peruano se comprometió a seguir involucrándose "personalmente en la búsqueda de una situación humanitaria para la liberación de todos los otros secuestrados".
Unas muestras de apoyo a la iniciativa del presidente francés, Sarkozy, que le pidió a las FARC que liberen a Ingrid Betancourt.
