Materia Gris
viernes, 7 de marzo de 2008
Alerta Mundo!
La Tierra está cerca de alcanzar un «punto sin retorno» en el fenómeno conocido como calentamiento global. España se quema, el norte de África se muere de sequía y el área congelada más grande del planeta, la tundra de Siberia occidental, se está derritiendo a gran velocidad por primera vez desde hace ahora 11.000 años. Y aún hay más: en Groenlandia los glaciares han multiplicado por tres la velocidad a la que se desplazan desde hace sólo nueve años. Estos dos últimos fenómenos climáticos salieron a la luz el 11 de agosto de 2005, en sendas investigaciones, justo cuando Adena/WWF daba a conocer un informe que refleja que la temperatura aumentó casi 1 grado centígrado en Europa en el siglo XX, y las previsiones para el siglo XXI oscilan entre un incremento de 2 y 4,5 grados cuando se duplique la concentración del dióxido de Carbono con respecto a los niveles anteriores a la era industrial (en marzo de 2006 ya ha crecido un 30% respecto de esa referencia temporal).
El deshielo de Siberia, analizado por el botánico ruso Sergei Kirpotín, de la Universidad Estatal de Tomsk, y por Judith Marquand, de la de Oxford, resulta de extrema gravedad porque bajo esa capa I blanca que cubre la tundra se calcula que hay 70.000 toneladas de metano, un fluido que potencia el efecto invernadero y, por tanto, la subida de las temperaturas.
Lo que era hasta hace poco una superficie helada de un millón de kilómetros cuadrados -la superficie de España y Francia-, ahora se ha convertido en un región pantanosa con lagos de grandes dimensiones. La causa: una subida de 3 grados de las temperaturas en sólo 40 años. Los desencadenantes: la acción contaminante del ser humano, un cambio cíclico en la circulación atmosférica conocido como oscilación ártica y una mayor absorción del calor del Sol en las zonas ya descongeladas.
El proceso es el siguiente: el "permafrost" (la capa de hielo superficial) comienza a derretirse, se forman charcas que el hielo impide que sean drenadas y acaban formándose lagos. Es entonces cuando las 70.000 toneladas de metano pueden salir hacia afuera. De hecho, ya se ha visto burbujear el gas en Siberia oriental. «Ese metano es fruto de la putrefacción de los líquenes que había en la tundra antes de helarse. Y es un peligro grave porque tiene un potencial de calentamiento de la atmósfera 10 veces mayor al dióxido de carbono», argumenta Antonio Ruiz de Elvira, catedrático de Física Aplicada en la Universidad de Alcalá de Henares.
Ruiz de Elvira recuerda que hace sólo seis años, en los modelos predictivos sobre el clima no se tenía en cuenta el hielo, “pero ahora se está viendo que este proceso es muy rápido y que en sólo 20 años puede deshelarse Siberia, y lo mismo pasa en Alaska, donde no hay metano pero si puede modificar las corrientes del Golfo”.
Por otra parte, en Groenlandia, a bordo del barco Arctic Sunrise de Greenpeace, ha viajado otro grupo de científicos independientes que han descubierto que el Kangerdlugssuaq ya avanza a 15 km/h. “Este glaciar aporta el 4% del deshielo de esa isla, lo que implica que va a subir el nivel del mar. Es un ejemplo más del impacto del cambio climático, que aumenta cada día, y lo demencial que es que gobiernos como el nuestro sigan sin apostar por energías renovables que no contaminen”, denunciaba ayer Raquel Montón, responsable de cambio Climático en Greenpeace España.
La alerta se ha disparado porque la constatación de que Siberia y los glaciares van camino de perder su aspecto gélido, no había sido tenida en cuenta por el Panel de Cambio Climático de la ONU. Los satélites detectaron un deshielo de 152 kms. Cúbicos anuales en la Antártida, la mayor reserva de agua dulce (un 70% del total) en la Tierra. Todo hace pensar que las estimaciones se quedaron cortas y la situación es más grave de lo previsto.
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