Estaba sentado frente al ordenador, frente a ese monitor que parecía tan normal como siempre, pero en ese momento tomaba un valor agregado, una importancia inexplicable; tan solo eran dos palabras que podían definir el camino al éxito que con tanto esfuerzo había estado forjando, no podía haber ninguna irregularidad en el camino liso y perfecto que estaba en frente de mi. En esa pantalla podía estar el primer paso al verdadero éxito, un paso hacia la grandeza; así como podía estar también, el camino de la decepción, que sin duda lograría superar como siempre, pero que marcaria mi vida para siempre. Si no veía esa frase tan comprometedora, solo dos palabras, si no las veia, esa seria mi primera gran derrota, mi primera meta no conseguida, el primer desperfecto en mi camino. Eran demasiadas emociones encontradas para un momento tan breve y falto de sentimiento. Entonces fue cuando en ese momento exacto vi esa maravillosa frase, el frió monitor paso de ser mi herramienta diaria de trabajo, a ser mi compañera y ser fantastico de mis más profundos sueños, de donde solo dios podría despertarme, paso a ser la vitamina magica que toda persona anhelaría probar, esa proteína que te eleva hasta lo mas alto del cielo y te lleva a sentir ese inexplicable ego. Sí ingresó.
Eran las seis de la mañana y estaba sentado escuchando las noticias matutinas, tratando de entender por qué la mente es tan compleja, cómo puede jugar de una manera tan violenta y cruel con tus sueños, con tus anhelos y con tus sentimientos sin dar una razonable explicación, ahí estaba yo, de vuelta al mundo real, tan frívolo y mediocre, pero no seria uno más de ellos.
Materia Gris
domingo, 9 de marzo de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario